De huesos, gusanos y átomos

Religiones, agnosticismo y superchería II

Pero no solo los monoteísmos son nocivos. Otras doctrinas, muy de moda entre los simples de pensamiento, también lo son. Tomemos el budismo como ejemplo; sustentado en un aura mística, y en ese buenismo idiota tan “chic” como extendido, solo sirve a la pretensión de inmortalidad, a un último intento de huir de la extinción. Lo que atrae del budismo no es el Nirvana (la dilución en el todo, la nada a fin de cuentas) sino el Samsara, la reencarnación, la supervivencia que siempre, y en función del buen Karma, se pretende mejor. Es una impostura hecha de «evolucionismo espiritual» e infantilismo religioso: una doctrina con futuro para caracteres propensos a posponer el hoy al mañana: «será en otra vida». Pero no, no será nada, más allá de huesos, gusanos y, con el tiempo, átomos.