Puerto De Hierro – Masonería, Nacionalismo y Falsa Izquierda; presentación entrevista

Nota de prensa de la editorial Ediciones Vía Directa

El próximo martes, día 29 de diciembre, y en el canal «El Jacobino» (YouTube) Guillermo del Valle entrevista a Jaime Goig tras la publicación del facticio: Puerto de Hierro; Masonería, Nacionalismo y Falsa Izquierda (tratado de ingeniería social). La entrevista, que se emitirá a las 17 horas en la mencionada plataforma, servirá como presentación del libro al haber sido suspendida por la pandemia Covid.

Como adelantábamos «Puerto de Hierro» es un facticio, es decir, un libro de libros en el que discurren diferentes desarrollos narrativos. El primero nos muestra el nacimiento del nacionalismo vasco como contraposición y freno al socialismo. El libro estudia la figura de Ramón de la Sota y Llano, «el hombre que inventó la Ikurriña», quizá el más importante capitalista de finales del siglo XIX y principios del XX, y que fue capaz de crear una ciudad factoría (Puerto Sagunto) a orillas del Mediterráneo. Este hecho da pie a una segunda parte expositiva: la historia del movimiento obrero contada a través del crecimiento y desarrollo de esta ciudad factoría. Se añade, además, un tercer elemento: el contexto histórico del libro, una visión general de España que abarca desde mitad del siglo XIX hasta la actualidad, y que completa el friso con una serie de referencias a la masonería, el krausismo, el ecocapitalismo y todo elemento distorsionador de la política y la sociedad.

Esta nueva edición de Puerto de Hierro (Masonería, Nacionalismo y Falsa Izquierda) está inspirada en el texto original de 1999 (Puerto de Hierro; Historia Oculta de Puerto de Sagunto) pero amplía sus páginas a 150 (frente a las 40 del original) ofrece un nuevo preámbulo, varios capítulos (inéditos hasta el momento) y más de 130 notas a pie de página, junto a un epílogo que cierra la narración en 2010 (la primera edición concluía en los años ochenta). También incluye retazos de la actualidad.
Por El Jacobino, canal dirigido por Javier Maurín y Guillermo del Valle y en donde se realiza y emite esta entrevista-presentación, han desfilado (entre otros) personajes de la talla de:  Félix Ovejero (escritor, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona); Lidia Falcón O’Neil (política y escritora, feminista; licenciada en Derecho, Arte Dramático y Periodismo y doctora en Filosofía); Martín Seco (escritor, licenciado en Ciencias Económicas, Filosofía y letras, Política Económica y Análisis Monetario); Daniel Bernabé (escritor y periodista, diplomado en trabajo social; autor de «La Trampa de la Diversidad»); Paula Fraga (escritora, columnista y jurista licenciada en derecho; militante feminista); Santiago Armesilla (escritor, doctor en Economía Política y Social; autor de «El Marxismo y la Cuestión Nacional Española” y “La Vuelta del Revés de Marx); Mimunt Hamido (escritora, militante feminista; miembro de MediterráneoSur [M’Sur] y coordinadora de NoNosTaparán – foro de expresión de mujeres magrebíes – autora de «El Velo Exhibicionista”); José Errasti (escritor, periodista, licenciado en Filosofía y doctor en Psicología; profesor titular de Psicología Clínica de la Universidad de Oviedo); Maria Pibernat (licenciada en Historia y Antropología Sociocultural, Feminista y Comunista; columnista, coordinadora del libro “Mujeres de octubre”); Pedro Insua (escritor, columnista y Profesor de Filosofía, uno de los más destacados representantes de la Escuela de Oviedo de Gustavo Bueno; miembro del consejo de redacción de las revistas El Basilisco y El Catoblepas); Rafael Rodríguez Prieto (escritor, columnista, profesor titular de Filosofía del Derecho y Política en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, subdirector del Laboratorio de Ideas y Prácticas Políticas y doctor Europeo por las universidades de Bolonia y Utrecht) o Gorka Maneiro Labayen quien  fue Diputado del Parlamento Vasco durante dos legislaturas, y portavoz de Unión Progreso y Democracia.

Activismo semántico

«Puede usted sentirse un oso, pero no me llame fóbico si pienso que no lo es» (Frase atribuida a Vladímir Putin)

Llamamos activismo semántico a la necesidad, casi patológica, de comunicar vacuidades mediante la invención de palabras o la adición de morfemas a algunas preexistentes. Para que me entiendan, un activista semántico utilizará palabras como:  postespacialidad, hipercontemporaneidad, multivocalidad, plurinacionalidad, heterosexismo, sororidad, identitarismo-autodesignado, cisexualidad, poliamorosidad, heteronormatividad, transanimalismo, zoosexualidad, etcétera, etcétera, etcétera; términos que, en ocasiones, reivindican un pretendido «derecho inalienable de los idiotas» a que la sociedad adopte sus paranoias como realidad.

Expresado en su idioma: «esta interaccionalidad lingüístico-estructural se circunscontextualiza en personas contra-heteronormativas (binarias o no) y con capacidades cognitivas distintas a las sociorreguladas por el canon heteropatriarcal, ya que deconstruye su primigenia concepción ideológica hasta alcanzar un postmarxismo inclusivo, multicultural y de género desde una perspectiva de significantes establecida por un laclaumouffeismo direccionado a la hegemonía ecopacifista».

En español, opresor pero entendible: el activismo semántico es un atentado contra la lengua perpetrado por sujetos y sujetas de distinto pelaje, ralea y condición (pero de una debilidad mental fuera de toda duda) que confunden “ser de izquierdas” con la estupidez de lo políticamente correcto o el considerarse “dialogantes y pacíficos”. 

Ya lo anticipó Gustavo Bueno:  “habría que quitar a Lenin de la izquierda y poner al Papa”.

Por eso, este activismo semántico, ligado siempre a mierdas culturales e identitarias, resulta imprescindible si lo que se pretende es el ingreso en el círculo social de esos bípedos exquisitos y reivindicativos que luchan contra la apropiación cultural mientras se inflan a Sushi. Sushi que, por cierto, les acaba de traer un “rider”, esclavo de una multinacional y que, en esta ocasión, resulta ser negro. Y aquí sí, aquí saltan indignados, y llaman a la empresa de reparto elevando su más enérgica protesta porque no están dispuestos a colaborar con la perpetuación de ese asimilacionismo cultural que obliga a un miembro de una minoría étnica a adoptar el idioma, los valores, las normas y las señas de identidad de una cultura dominante, fascista y opresora como la española. ¡Faltaría más! ¡Menudo atentado contra la convivencia y la diversidad inter o multicultural! 

El próximo esclavo mándenlo blanco, gracias 

Nacionalismo castrante

No es nada nuevo: los nacionalistas españoles (es decir los separatistas gallegos, catalanes y vascos) pertenecen a un ámbito superior de seres humanos. Son individuos dotados de una especial sensibilidad hacia el diálogo, el respeto y la cultura. Sí, sobre todo la cultura. Por eso resulta un tanto desconcertante observar como, tan excelsos personajes, defienden vehementemente ideas castrantes para sus respectivas regiones. 

Baste observar, por ejemplo, el recurrente uso que del término «nación sin Estado» (ese territorio habitado por individuos que comparten origen, lengua, costumbres, tradiciones y cultura) hacen los nacionalistas. Un concepto bastante despectivo, si lo aplicamos a una comunidad autónoma española porque no difiere, cuanto apenas, de las definiciones de etnia o tribu*(1). La nación como comunidad lingüística, cultural y racial. Todo de un progresismo que apabulla; tanto que da miedo.     

Pueden encontrar ésta, y otras lindezas parecidas, en la cuenta de Twitter https://twitter.com/hour_true

Si hablamos de la cultura, el nivel de desarrollo que alcanza una sociedad en educación,  ciencia, literatura, arte, filosofía, moral, etcétera, la actitud de estos paladines de patria chica todavía se entiende menos: ¿Por qué privar a sus conciudadanos de su soberanía sobre el acervo cultural que suponen Teresa de Jesús,  Quevedo, Cervantes, Lope, Echegaray, Benavente, Blasco Ibañez, Margarita Nelken , Martín Gaite,  Ramón y Cajal, Severo Ochoa, De la Cierva, Torres Quevedo, Emilio Herrera, Velázquez, Goya, Picasso, Ortega, Gustavo Bueno, Maria Zambrano, y una innumerable lista de grandes mujeres y hombres que conforman el patrimonio cultural español?  ¿Cómo realizarán el “corte” cultural? ¿Renunciarán los gallegos a Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán, Castelao, Cunqueiro, Ballester o al propio Cela porque cultivaron la lengua del Imperio? ¿Harán lo propio los catalanes con Balmes, d’Ors, Ana María Matute, Laforet, Montalbán, Zafón o Mendoza? ¿Y Dalí, qué hacemos con el traidor de Dalí que se sentía profundamente español?

Al hilo de esto último…«Yo soy vasco, y por eso; doblemente español«*(2) decía Unamuno. Y no es de extrañar:  Juan Sebastián Elcano, Alonso de Salazar, Antonio Gaztañeta Iturribalzaga, Miguel López de Legazpi, Agustín de Iturriaga, Andrés de Urdaneta, Lorenzo de Ugalde y Orella, Blas de Lezo y Olabarrieta, Ignacio María de Álava, José Gardoqui Jarabeitia, Cosme Damián Churruca… La historia de la marinería española tiene más de ocho apellidos vascos. A estos, los defensores de la patria Eusquérica ya los han defenestrado. 

Castrar el patrimonio cultural común: despojar a la sociedad gallega, catalana y vasca de la mayoría de su cultura, despojar a la sociedad española de una parte importantísima de ella. 

Y luego no quieren que les llamen fascistas.       

¡Angelitos!

*1 Tribu: Agrupación o asociación social y política propia de pueblos primitivos e integrada por un conjunto de personas que comparten un origen, una lengua, unas costumbres y unas creencias y que obedecen a un mismo jefe.

*2 – Paisajes del Alma 

Miguel de Unamuno – Alianza editorial

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