Existencia y transcendencia I


«En algún apartado rincón del universo, desperdigado de innumerables y centelleantes sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales astutos inventaron el conocer. Fue el minuto más soberbio y más falaz de la Historia Universal, pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras un par de respiraciones de la naturaleza, el astro se entumeció y los animales astutos tuvieron que perecer.

Alguien podría inventar una fábula como ésta y, sin embargo, no habría ilustrado suficientemente, cuán lamentable y sombrío, cuán estéril y arbitrario es el aspecto que tiene el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió, cuando de nuevo se acabe todo para él, no habrá sucedido nada».

Sobre verdad y mentira en sentido extramoral.
Friedrich Nietzsche.

I

Según la teoría del Big Bang el universo tiene una edad aproximada de 13.800 millones de años, cifra que escapa a la imaginación y que resultaría abismal si la transformamos a horas, minutos o segundos. Siendo optimistas y aceptando al homo habilis como la especie humana más primitiva llevamos tan solo un cronón (1) en un universo que crece, mientras que la humanidad en su conjunto camina, al menos como la conocemos, a una segura extinción. Parecería entonces que, en una escala cósmica, cada individuo ni tan siquiera hubiera existido. Y sin embargo no es así. Somos lo que las religiones llaman un «milagro» y nosotros una magnífica singularidad. Somos naturaleza, universo, en definitiva, somos materia tomando conciencia de sí misma* y esta mirada fría, pero apasionada, nos muestra nuestra fortuna y grandeza. Y no porque vayamos a «transcender» sino porque ya hemos transcendido. El «Cielo» está aquí, ahora. Porque no fuimos, ni seremos, tal es nuestra irrelevancia frente al tiempo. 

* «El hombre es la naturaleza que toma conciencia de sí misma». Élisée Reclus

Planteemos entonce lo siguiente: si, como ya hemos afirmado, nuestra especie tan solo lleva un cronón en un universo que se expande, si en una escala cósmica, puede considerarse nuestra insignificancia como individuos desmesuradamente mayor a la que nosotros atribuimos, por ejemplo, al tiempo en la tierra de una mosca… ¿Cómo puede un Dios castigar a una eternidad de tormento o premiar con la gloria inmortal por una futilidad así? ¿Qué clase de Dios es ese?

(1) El cronón o tiempo de Planck es una unidad de tiempo, considerada como el intervalo temporal más pequeño que puede ser medido.

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