Ecocapitalismo I

Como algunos de ustedes saben, en breve, se publicará la versión extendida de Puerto de Hierro, obra cuyas galeradas he dado a leer a diversas personas de distinta procedencia, ideología, formación, etcétera. Ni que decir tiene que, todas, dependiendo de sus circunstancias y afinidades, han reaccionado de manera distinta a su lectura. Curiosamente, si en algo ha coincidido la mayoría ha sido en mostrar su sorpresa, desagrado (e incluso indignación) ante una de las afirmaciones que se cuelan de refilón en el epílogo del libro y que es la siguiente: “la masonería es la precursora del ecocapitalismo de Greenpeace y de Greta Thunberg”. Efectivamente, leída en su contexto, esta aseveración se realiza de manera peyorativa pero, les aseguro, que no es gratuita. Aún así, resulta curioso que sea esta mención al ecocapitalismo, y a los “mesías de lo verde”, la que mayor controversia levantado entre los lectores, aunque quizá se deba a la nota a pie de página que la acompaña y que dice: los relatos utópicos sustituyen la racionalidad por el sentimentalismo dificultando el análisis riguroso de los hechos y enmascaran la realidad. Greenpeace, una de los máximas exponentes de este discurso, recibe importantes cantidades de dinero de organizaciones vinculadas a grandes multinacionales, algunas de ellas compañías petrolíferas. Esta recaudación de fondos se realiza a través de un entramado de fundaciones y empresas. Greta Thunberg se financia a menor escala pero de una forma todavía más pública”.

Pues bien, sirvan las siguientes entradas (dos, hoy publico la primera) para demostrar la evidencia de estas afirmaciones. Hoy le toca a la Greenpeace. Pasen y lean.

Greenpeace no es tan buena

“Proteger la biodiversidad en todas sus formas; detener el cambio climático y prevenir la contaminación y el abuso de los océanos, las tierras, el aire y el agua dulce; promover la paz, el desarme mundial y la no violencia” ¿Quién puede estar en contra de estos utópicos, irreales y hermosos propósitos? Porque, a eso se dedica Greenpeace, a perseguir los nobles ideales que la asociación ecologista muestra como objetivo en su página Web… ¿No?


Sin embargo, la organización verde por antonomasia está cuestionada por más de un centenar de premios nobel que califican su campaña antitransgénicos como “crimen contra la humanidad”. Una durísima imputación que se produce debido a la campaña que la ONG orquestó contra el arroz dorado. Este cereal modificado genéticamente actúa como precursor de una vitamina, la A, cuya carencia sufren, aproximadamente, doscientos cincuenta millones de niños de países en vías desarrollo. La falta de ingesta de esta vitamina provoca, anualmente, unas quinientas mil cegueras y más de doscientas mil muertes entre la población infantil más desfavorecida.
C​iento cincuenta y un premios nobel galardonados, mayoritariamente, por sus aportaciones a los campos de la Biología, la Química o la Medicina, denunciaron este hecho en 2016 a través de una carta abierta a la que se adhirieron más de trece mil científicos. Entre sus firmantes se encuentra, por ejemplo, la bioquímica israelí Ada Yonath, cuyas aportaciones fueron fundamentales para dilucidar la estructura del ribosoma o el biólogo James Dewey Watson quien descubrió, junto con el biofísico británico Francis Crick, el físico Maurice Wilkins y la química Rosalind Franklin, la estructura del ADN. El texto de la carta dice así:

» Para los líderes de Greenpeace, las Naciones Unidas y los gobiernos de todo el
mundo
:

El Programa de Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas ha señalado que será necesario que la producción mundial de alimentos, piensos y fibra se duplique aproximadamente para el 2050 si se quieren satisfacer las demandas de la creciente población mundial. Organizaciones opuestas a la mejora vegetal moderna, con Greenpeace en cabeza, han negado en repetidas ocasiones estos hechos y se oponen a las innovaciones biotecnológicas en la agricultura. Han tergiversado sus riesgos, beneficios e impactos, y han apoyado la destrucción criminal de ensayos de campo aprobados y de proyectos de investigación.
Instamos a Greenpeace y a sus seguidores a volver a examinar las experiencias con cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología, por agricultores y consumidores de todo el mundo, y a reconocer las conclusiones de los organismos científicos competentes y de los organismos reguladores, abandonando su campaña contra los OMGs (
Organismos Genéticamente Modificados)​​ en general, y contra el arroz dorado en particular. Los organismos científicos y reguladores de todo el mundo han concluido de manera repetida y consistente que los cultivos y alimentos mejorados mediante la biotecnología son tan seguros, si no más seguros, que los derivados de cualquier otro método de producción. Nunca ha habido un solo caso confirmado de un efecto negativo derivado de su consumo sobre la salud de los seres humanos o de los animales. Se ha mostrado en repetidas ocasiones que son menos perjudiciales para el medio ambiente y una gran ayuda para la biodiversidad global.
Greenpeace ha encabezado la oposición al arroz dorado, que tiene el potencial de reducir o eliminar gran parte de las muertes y de las enfermedades causadas por
una deficiencia en vitamina A (DVA), con mayor impacto en las personas más pobres de África y el Sudeste de Asia.

«Activistas» destrozando un campo de transgénicos

La Organización Mundial de la Salud estima que 250 millones de personas sufren de DVA, incluyendo el 40% de los niños menores de cinco años en los países subdesarrollados. Las estadísticas de UNICEF muestran que entre uno y dos millones de muertes prevenibles ocurren cada año como resultado de la DVA ya que esta afecta negativamente al sistema inmunológico, exponiendo a los menores a un gran riesgo. La DVA es la principal causa de ceguera infantil a nivel mundial y afecta a entre 250.000 y 500.000 niños cada año. La mitad mueren en los siguientes doce meses tras perder la vista. Llamamos a Greenpeace a que cese y desista en su campaña contra el arroz dorado específicamente, y contra los cultivos y alimentos mejorados a través de la biotecnología en general. Llamamos a los gobiernos del mundo a rechazar la campaña de Greenpeace contra el arroz dorado específicamente, y contra los cultivos y alimentos mejorados a través de la biotecnología en general, a hacer todo lo posible para oponerse a las acciones de Greenpeace y acelerar el acceso de los agricultores a todas las herramientas de la biología moderna, especialmente a las semillas mejoradas a través de la biotecnología. La oposición basada en la emoción y el dogma en contradicción con los datos debe ser detenida.

¿Cuántas personas pobres en el mundo deben morir antes de considerar esto un «crimen contra la humanidad»”? (Pinche aquí para acceder al texto original en inglés)

La respuesta de Greenpeace fue vergonzosa. Negó el consenso científico (igual que hace Trump con el cambio climático) y lanzó un comunicado basado en una teoría conspiranoica: «las empresas están promoviendo el ‘arroz dorado’ para allanar el camino a la aprobación mundial de otros cultivos transgénicos que les sean más rentables”. Curioso. Porque los científicos que desarrollaron el arroz dorado lo hicieron de forma altruista. Su semilla está libre de patentes. Algo que, sin embargo, no ocurre con la variedad de guisante “ecológico” cuya semilla, registrada, vendía Greenpeace en su página web y de la cual la satánica Monsanto poseía todos los derechos de explotación en España. Greenpeace la retiró de la venta en cuanto se hizo pública la noticia.

Captura de la «antigua tienda ecológica» de Greenpeace. La variedad de guisante RONDO está registrada por una suborganización de Monsanto.
Asgrow seed CO, dependiente de la Satánica Monsanto, y «dueña» de la variedad de guisante RONDO que comercializaba Greenpeace en su Web.

Greenpeace no es tan verde (ni transparente)

En la página web de Greenpeace puede usted leer:
“Somos una organización ecologista y pacifista internacional, económica y políticamente independiente, que no acepta donaciones ni presiones de gobiernos, partidos políticos o empresas». Según Greenpeace: «las donaciones individuales, junto con las cuotas regulares de nuestros socios y socias son la única fuente de nuestros fondos”.

Una falacia.

Greenpeace recibe dinero de Lobbys muy poco ecológicos. Para ocultarlo crea corporaciones o empresas, como Greenpeace Fund INC en Estado Unidos, que se encargan de recoger las aportaciones de grandes multinacionales. La estructura es parecida en cada país donde se va repitiendo el mismo binomio ONG – Empresa. En España la compañía se llama Greenpeace S.L. Puede recabar usted información de esta empresa, aunque muy limitada, en el registro mercantil. Por cierto : sus administradores son Julián Carranza Cobo, que se presenta como Director de Planificación y Servicios Generales, y Mario Rodríguez Vargas. El investigador José Miguel Mulet, Químico y Doctor en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia y que le lleva siguiendo la pista a Greenpeace durante décadas señala a Juan López de Uralde, cabeza de lista de Equo en las generales de 2011, como su anterior administrador. Así que la independencia política de Greenpeace también es muy cuestionable.

Equo aprobó la concurrencia del partido en las listas para las elecciones generales de noviembre de 2019 con Más País (antes lo hizo con Unidas Podemos ). López de Uralde salió del partido junto a otros miembros de la directiva. Fue elegido diputado por Unidas Podemos para la XIV legislatura. Ahora amenaza con la creación de un partido ecologista en coalición con los Falanhipsters de UP.

Y… ¿De qué multinacionales recibe dinero Greenpeace? Entre otras, de grandes petroleras. Lo hace a través de un entramado de fundaciones y compañías. Por ejemplo: de una parte tenemos a Greenpeace Fund inc, por otra a la Sustainable Markets foundation, filial de la Rockefeller Brother’s Foundation y ambas vinculadas al imperio petrolífero Rockefeller. Entre 2000 y 2008, Greenpeace recibió un millón ciento cincuenta mil dólares solo de la Rockefeller Brother ́s Fund y en 2016 entre cien y ciento cincuenta mil dólares de su filial.

En 2018 Greenpeace Poland Foundation percibió 38.000 dólares (de Rockefeller Brothers Fund) y Greenpeace Fund Inc 78.000 ; cifra algo inferior a los 325.000 que recibió en 2019, y para dos años. Puede usted contrastar estos datos visitando la página web de la Rockefeller Brothers Fund.

Web de la Rockefeller Brother’s Foundation en la que figuran las donaciones a Greenpeace Fund inc durante 2018/19. Puede consultar el contenido de esta página en el anterior enlace a Greenpeace fund.

Los descendientes de Rockefeller, y responsables de las citadas fundaciones, son accionistas de gran peso (aunque no mayoritarios) de Exxon Mobil. Tienen, también, presencia en bancos como JP Morgan Chase & Co (Chase Manhattan Bank) o CityBank que a su vez participan de grandes petroleras internacionales.

Welcome from Stephen Heintz, President, and Valerie Rockefeller, Chair of the Board

ExxonMobil, fundada como Standard Oil Company en 1870 por John D. Rockefeller, ostenta el “impresionante récord” de ser la cuarta compañía en el mundo en lanzar a la atmósfera emisiones contaminantes: 41.900 millones de toneladas de CO2 desde 1965. La revista Fortune la calificó en 2009 como la segunda empresa con mayor caudal monetario internacional.

Greenpeace recibió otras aportaciones provenientes del “mundo del petróleo”. La Homeland Foundation perteneciente a la familia de J. Paul Getty (el creador de la petrolera Getty Oil) donó a esta organización 460.000 dólares entre 2001 y 2008.

Según relata J.M Mulet, en los noventa, la petrolera anglo-neerlandesa Shell anunció el hundimiento controlado de una plataforma de almacenaje en el mar del norte lo que desató una campaña contra la empresa sin precedentes. Algunos de los datos sobre Shell que Greenpeace aportó durante la protesta resultaron ser falsos por lo que tuvo que disculparse con la compañía.

Diario ABC 06/09/1995

Lo sustancial de esta historia es que otras compañías petroleras habían hundido plataformas de las mismas características sin que Greenpeace realizará la más mínima protesta. De hecho, según Mulet, las compañías petrolíferas americanas han estado, siempre, fuera del punto de mira de Greenpeace. «Pasa como con los transgénicos – dice – que solo son malos en Europa». Pero, además del las vinculadas al petróleo, Greenpeace recibió donaciones procedentes de muy diferentes sectores empresariales.

Edward Turner propietario de las cadenas de televisión CNN, TNT y AOL Time Warner donó , a través de su fundación, 450.000 dólares en tres años. La lista se amplía a la Feller Brothers Fund, la John D. & Catherine T. MacArthur Foundation, la V. Kann Rasmussen Foundation, la Charles Stewart Mott Foundation y un largo etcétera.

Solo en Estados Unidos, Greenpeace cuenta con varias fundaciones y empresas.
Como los flujos de dinero entre ellas son constantes, si se financia a una, se financian las otras. Esta muestra de la política financiera de la ONG se circunscribe solo a Estados Unidos ya que, en el resto de países en donde los ecologistas tienen implantación, el acceso a la información fiscal no resulta fácilmente accesible.

Próxima entrada: Greta Thunberg, la ONU y el negocio del clima (Ecocapitalismo II)

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